lunes, 19 de agosto de 2013

HOY Y SIEMPRE AMIGOS (fragmento)

Por un momento todos guardamos silencio, menos yo, que continuaba dándole tragos muy pequeños a mi bebida, sin quitarles la vista de encima a las chicas. Jandy rompió la tensión iniciando la charla:
—Oigan, hablemos de algo, pongan un tema.
—Yo les pondría a esas dos hasta por debajo de…
—¡Oye! —me interrumpió Jandy cuando más inspirado estaba—. Qué grosero eres. Y pensar que creía que estabas dolido por haber finalizado con Yami.
—Nah. Lo nuestro fue pasión, fuego, cariño; pero jamás involucramos los sentimientos, eso no sirve. Cuando terminamos se acabó la pasión, ni modo. Que la vida siga.
—Entonces no fue una verdadera relación —aseguró ella.
—¿Cómo que no? ¡Claro que lo fue! Hubo besos —enfaticé mis palabras jugueteando con mis manos.
—Pero una verdadera relación no se basa en eso; se cimienta en la confianza, en los sentimientos, en el amor…
—Y en los besos, en las caricias, en el agasajo —complementé su idea.
—No, eso es sólo carnal, algo físico.
—Pues lo carnal me viene bien.
—¿Alguna vez has tenido una verdadera relación? ¿Alguna vez has sentido algo real por alguien?
—Eh… yo… —su pregunta me sorprendió, no me la esperaba. Sin querer, la imagen de Areli se dibujó en mi cabeza pero de inmediato me concentré en algo más—. No. No lo necesito. No me sirve. Lo mejor de una relación son los besos —para desviar el tema de mi persona, agregué—. Y hablando de eso, ¿cuándo fue tu primer beso, Jandy?
—¿Qué? —dijo ella incorporándose en su asiento, abriendo los ojos grandes sin quitarme la vista de encima. Sentí que Bástian se puso tenso mientras parecía querer decir algo, pero sólo abría y cerraba la boca. Pude ver que se sonrojó un poco, eso sí. Quizá no le pareció que le preguntara eso a Jandy, quizás estaba intrigado por la respuesta. A fin de cuentas su amistad no impedía que sintiera curiosidad por tales preguntas. Fue Javier quien entró al quite por Jandy:
—Compañero, eso no se le cuestiona a una chica.
—Pero aquí estamos en confianza, ¿verdad, Jandy?
Ella sólo me veía a mí sin desviar los ojos. Noté que sus mejillas se sonrojaron. Raro, con lo open mind que es y todo ese rollo.
—Bueno, sí —respondió.
—Además ya hablamos mucho de mí, y fue ella quien empezó a hablar de eso de los sentimientos y demás cosas sin sentido.
—Pero deberías ser un poco más prudente, compañero.
—Bueno, dejémonos de broncas; yo ya hice la pregunta, que sea ella la que decida responder o no. Claro que yo he contestado a todo lo que me ha cuestionado, he sido sincero y le he tenido confianza —enfaticé la última palabra con lentitud—. No es presión —aclaré levantando el índice—, nomás es un comentario.
—Bueno, yo…
—Te escuchamos —como aliciente moví mi mano dándole la palabra.
—Suficiente —ordenó Javier—. No es necesario que contestes, compañera Ale.
—Sí, no es necesario que contestes —le asegundó Bástian saliendo de su trance.
—Claro que no es necesario —aclaré—, es sólo una muestra de confianza. Además ya lo dijo Javier: estamos entre amigos.
—Ya, Sergio, te estás pasando… —percibí un dejo de amenaza en la voz de Bástian.
—Creo que debemos dejar a la compañera en paz…
—Yo no estoy ofendiendo a nadie… —me defendí a la vez que los tres hombres no dejábamos de exponer nuestros puntos de vista al mismo tiempo, logrando un barullo sin sentido.
En medio de tantas palabras, la voz de Jandy se dejó oír para silenciar nuestro alegato:
—Fue lindo.
Todos callamos y la miramos detenidamente. Ella observaba sus manos, las cuales estaban sobre la mesa. Miró a Bástian de soslayo por un segundo y volvió a decir:
—Mi primer beso fue lindo.
—¿Y fue de lengüita? —cuestioné con gran intriga.
—¡Ya te di mi respuesta y es todo lo que voy a decir! —dijo tajante.
—Ok, ok. Ya entendí —me recargué en mi asiento mostrando mis palmas a manera de rendición.
Jandy exhaló aire y su rostro se relajó. Bástian dejó caer sus hombros, como si se deshiciera de un gran peso. Que chico tan raro, y eso que la pregunta no era para él, pero si le hubiera recriminado algo, lo más seguro es que comenzaría con eso de que “somos amigos desde la infancia”. Aburrido.
—Sólo que aquí hubo una pequeña confusión, mis estimados amigos —señalé con un gesto suspicaz.
—Dios mío, ahora qué —balbuceó Bástian con un tono de resignación. No sé porqué se aflige tanto, si ya me conoce.
Yo levanté mi ceja izquierda y ligeramente socarrón, afirmé:
—Mi estimada Jandy, yo te hice una pregunta…
—Y yo te contesté y todos quedamos satisfechos —se apresuró a completar mi frase.
—No es tan fácil…
—Sí lo es —se acercó a mí. Sus ojos, esos ojos grandes y brillantes, ahora querían lanzar fuego y quemarme lentamente, o al menos eso parecía.
—Tendré que… eh… este… Javier ¿podrías ayudarme?
—Creo que la palabra que buscas es “diferir”.
—No, hay una palabrita que se oye más fuerte, con más garra.
—¿Discrepar?
—¡Ahí está! —Mi atención nuevamente se centró en Jandy quien no podía ocultar una sonrisa, quizá debido a mi falta de vocabulario—. Creo que tendré que discrepar, amiga Jandy.
—Y ahora por qué —sus palabras llevaban menos intriga de lo que me hubiera gustado.
—Porque, si recordamos mis palabras, yo pregunté por “cuándo fue tu primer beso”, y tú respondiste, de una manera muy simple y sin gracia, con el “cómo fue tu primer beso”. Así que… —mi mano jugueteó frente a todos, animando a Jandy a proseguir con su confesión. Ella me vio con más molestia que antes.
—Así que qué —contestó.
—Así que estamos esperando que nos respondas a lo que te pregunté. ¿A poco no entendiste lo que quise decir?
—Ya respondí a tu pregunta…
—Pero no lo hiciste correctamente.
—Ok, lo haré. Quieres saber cuándo fue mi primer beso, ¿no? Pues fue hace tiempo. Listo, contesté a tus dudas. Ya no quedan más interrogantes por descubrir —aclaró muy relajada, pero una sensación en mi estomago me decía que me estaba ocultando algo, aunque esa sensación quizás era que tenía un poco de hambre. Quién sabe.
—Cierto —Bástian se unió a la afirmación de Jandy.
—Ay, no inventes, Jandy —una mueca de enfado se formó en mi rostro—. Sé más especifica: menciona lugar, hora, con quién. Queremos nombres.
—Ya no diré nada. Es más, ya hablamos suficiente de mí…
—De acuerdo —asintió Bástian.
—… creo que sería mejor conocerte más, Sergio.
—¿A mí? —dije intrigado.
—Sí. Cuándo fue tu primer beso y cómo fue —su tono de voz era juguetón.
—¿Mi primer beso? Fue en la primaria. ¿Con quién? Una niña de nombre… fue hace mucho, no me acuerdo. ¿Cómo fue? Digamos que doloroso.
—¿Ya ves? —protestó ella—. No fuiste completamente sincero, no diste detalles.
Ella y yo nos miramos fijamente, retándonos. Ninguno iba a dar su brazo a torcer, así que sólo quedaba una cosa por decir:
—Ok, voy a hablar y decir todos los cochinos y mórbidos detalles pero… —hice una ligera pausa de expectación para crear el drama, el suspenso. En las miradas de mis amigos pude ver que… no lo logré. Los tres mostraban una aparente apatía. Son difíciles, son difíciles—. Una vez que termine yo, seguirán cada uno de ustedes —los repasé con mi índice uno por uno, terminando con Jandy—, y la primera serás tú.

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